Estamos dispuestos a perdonar

Algo tan confuso y escurridizo se escapa de nuestra percepción limitada, encasillada y parametrizada.

Cómo si en la puerta del horno se nos quemaran nuestras posibilidades más rebuscadas para acceder a la tan anhelada realización.

Esa realización que nos permitiría en un futuro inexistente e imaginario una posibilidad de acariciarla por lo menos unos segundos, segundos que serían eternos como una agonía de una enfermedad crónica que nunca termina ni para bien ni para mal.

Una vez apreciado nuestras limitaciones externas como seres racionales que se podrían comparan con la de una hormiga que tiene programada por naturaleza su supervivencia y busca incansable mente su comida sin ningún propósito establecido.

Está inercia que nos mueve energéticamente y que al mismo tiempo se manifiesta en nuestra expresión más socegada del desprecio de uno mismo, surge altisonante en nuestras interacciones cotidianas.

Esa cotidianeidad nos catapulta al vacío más severo, que adormece a nuestra esencia que se ve empañada por capas de basura emocional a través de pensamientos egoicos que desembocan en drama inexistente que surgen desde nuestra mirada imperfecta de lo que es y que sucede ante nosotros segundo a segundo.

En ese instante infligimos un veredicto desde nuestra perspectiva personal ya calibrada, hacia nuestro entorno que pueden ser personas, situaciones etc.

Ese veredicto y juicio predeterminado regresa hacia nosotros como un boomerang con el doble de intensidad, generándonos un sufrimiento inconsiente.

Este sufrimiento inconsiente puede ser transformado en una primera instancia en dolor y luego ya en una segunda etapa en Amor, las etapas pueden durar años galácticos o solo segundos eternos, siendo el perdon catalizador perfecto para esta reacción que sucede naturalmente desde tu esencia.

Un perdón que nos invita a interiorizar iniciandola desde uno mismo sin buscar culpables y responsables.

Solo eres tu y tu mundo, no hay otro habitante más en tu existir, solo tu y las trillonesimas partes de ti reflejadas en diferentes matices y colores que se presentan animados como si fueran de otro ser, pero solo eres tu.

Ese perdón inicia desde la aceptación de lo que eres y de lo que te sucede a cada instante, valorando todos los detalles, porque en esos detalles está tu más profunda voluntad.

El perdón es una ilusión y a la ves una solución que te invita a liberar toda energía densa que se estancó en algún lugar de tu camino, se le puede llamar de muchas maneras pero tiene como punto de partida la aceptación de todo lo que es.

Solo reconciliate contigo mismo y deja ir todo lo que sea una restricción desde la aceptación consiente, sin buscar recompensa, solo hazlo.

El inicio es ahora solo haslo, detente un momento, respira y acepta todo lo que te acontece, mantente anclado a tu presente y no miras hacia atrás ni hacia adelante, solo vive y disfruta de tu existir.

Gracias gracias gracias.

Solo perdonate y abrele las puertas al dolor que siempre fue amor

Publicado por samuelvaldivia51

Me considero un aprendíz de la Vida que a través de mis vivencias la materializo reconociéndose en todo lo que acontece.

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